Los tucumanos que madrugaron el viernes 16 pudieron observar un fenómeno que no se veía desde hace más de 60 años: nieve en Tucumán. Como es natural, el primer avisado despertó a familiares y amigos para que no pierdan la oportunidad de ver el fenómeno antes que la nieve se transforme en lluvia. Para sorpresa de todos, en las zonas del pedemonte tucumano siguió nevando todo el día viernes y parte del sábado 17.
Esta situación inédita abre en los productores citrícolas interrogantes de la misma naturaleza: ¿cómo evaluar la situación? ¿Cómo saber si los limones, todavía en el árbol, sufrieron daños? Y si los hubo ¿De qué magnitud?
Algunos escenarios posibles (e ideas):
* La nieve surgió por una coincidencia de variables de humedad, vientos y temperaturas. Lo mas grave para los cultivos son estas últimas, pues corresponden a una ola polar que atraviesa el país, y aun si la nieve desaparece, se anuncian temperaturas negativas para los próximos 3 días.
* En una provincia como Tucumán, y en la zona limonera específicamente, el terreno cuenta con importantes irregularidades, pasando de lomas en el pedemonte, a zona de llanura hacia el este de la provincia. Esta última parte es más susceptible a las heladas, pero se pueden dar también en las zonas bajas o base de lomas del pedemonte. El escenario más difícil se da justamente en estas fincas, pues el productor confía en las bondades de su campo, pero termina empacando limones sin daño mezclados con unidades tocadas por el frío, pues fueron cosechados de dos lugares con diferente altitud.
* La llegada de las olas polares (existen tres o cuatro más pronosticadas para este invierno) causa un daño que muchas veces se omite en el análisis, y es la pérdida del color en la fruta de exportación. Los mercados demandan limones con un color amarillo claro, incluso algunos solicitan con alguna traza verde. No obstante, las bajas temperaturas aceleraran el proceso de maduración del cítrico, llevándolo a tonos que se asemejan al cobre o anaranjado. Por lo tanto, la primera consecuencia de estos fríos, más allá de los posibles daños que sufra el interior de la fruta, será un mayor porcentaje de descarte durante el proceso de empaque para exportación. Estos limones que iban a alimentar la mesa del consumidor europeo o ruso, terminarán en la industria juguera.
* Después de períodos fríos o heladas, los especialistas sugieren esperar al menos 7 días para valuar el estado posterior del limón. Con una situación indita, seguramente los exportadores tendrán que tomar al menos la misma posición, a fin de asegurar una calidad óptima a sus clientes.
* Es de fundamental importancia tomar todos los recaudos necesarios para no exportar limones que afecten el prestigio del origen tucumano. Los mercados estarán ávidos de limones, pero solo de buena calidad.
Por todo lo anterior, seguramente se notara una baja importante en las exportaciones de limones durante, al menos, dos semanas. ¿Podría decirse que los mejores limones tucumanos ya se terminaron de exportar y es el que esta flotando en estos momentos? Muy posiblemente. Luego de esta semana próxima, quedará en manos de cada empresa la valuación del potencial exportador para la última parte de la campaña, cumpliendo siempre con los requisitos mínimos de calidad.