– ¿Cuál es su perspectiva para la presente temporada?
– Para mí este año termina mal. Muy mal.
– ¿Por la cuestión cambiaria?
– Sólo por el lado de los ingresos, por la caída del euro, se perdió el 15% en un negocio diseñado para tratar de ganar el 7%. Después tenemos el rublo que copia al euro y el sobreabastecimiento en determinados mercados. La crítica de que cada vez vamos más a Rusia y a Argelia es cierta. Si hay menos inversión y menos productividad esto es un círculo vicioso.
– ¿Habrá un ajuste?
– El ajuste ya es irrenunciable. En el Valle hay un faltante de ingresos monumental y se viene de un faltante de ingresos del año anterior. Pero además, tenemos el problema de altos costos. Hay números sencillos. Un cajón “sin fruta” puesto en el puerto son 9 dólares. Si a la fruta buena se le ponen 25 centavos de dólar, a la buena, tendría que venderse toda la producción a un precio FOB de 14 dólares. Imposible. O sea que estamos en presencia de un negocio de quebranto. Pero además, en el 2001 el jornal de un trabajador rural estaba en 17 pesos. En la última cosecha fue de 114. Si dividimos tenemos la friolera de 6,7. Si hacemos un “dólar laboral” necesitaríamos un tipo de cambio de 6,70, y sólo para estar como en el 2001, cuando las cosas estaban mal. Y esto en una actividad que es mano de obra dependiente, una gran diferencia con otras actividades exportadoras de la Argentina, como los granos o la metalmecánica. Aquí el 50 por ciento del valor FOB es mano de obra directa. ¿Y cuánto será este año la negociación de UATRE, del empaque, del frío? En estas condiciones no se podrá hacer fruticultura el año que viene. Yo veo que se llegó a un punto de no continuidad.
– Por cómo están definidos los números, usted describe una situación sin salida, porque ni el euro se va a revaluar, ni existe posibilidad de hacer un ajuste interno en dólares.
– Lo que se ve es incluso lo contrario. La lectura política es que como a Estados Unidos le va mal y a Europa también la idea es “reforcemos el mercado interno”. Cuánto son los salarios hoy ¿40% del PIB? Vamos por el 50%. La decisión es mantener el atraso cambiario.
– ¿Entonces?
– Nos preguntamos como haremos para pagar los salarios y para vender nuestro producto. Yo no tengo la respuesta para saber como venderemos un producto cuyo costo es hoy un 20% superior al valor del mercado. Lo que veo es que no se puede hacer fruticultura en estas condiciones. Para una actividad exportadora mano de obra dependiente, el atraso cambiario es letal. El 80% está atado al dólar, ya sea en fresco o en jugos.
– Considerando que las quejas de los exportadores por los costos son una tradición, incluso hasta en los primeros años de la post convertibilidad, no se corre hoy el riesgo de la fábula del lobo y el pastorcito mentiroso.
– Creo que el cuadro del Valle es de atraso tecnológico y la falta de productividad, algo que se arregla de un solo modo y es con inversión. Tenemos que hacer la autocrítica de que aquí faltó inversión. Esto es lo que nos pasa en el Valle, tenemos que solucionar nuestros pecados originales e invertir. Todos se dan cuenta de esto. Esas quejas que usted dice… pero acá no hay plata que alcance para cubrir el atraso. En los años superavitarios no se puso el dinero en inversión. Pero hay que matizar. Este es un negocio de commodities, mano de obra intensivo, en el que se trabaja con un margen pequeño, como ocurre en todos los negocios de commodities. Pero si usted pone todo el excedente en capital de trabajo y al año siguiente la naturaleza se lo pide, se queda afuera del negocio.
– ¿Y como se enfrenta este panorama? ¿Cuál tendría que ser la política pública?
– (Piensa y duda)… No se. Ahora estamos haciendo un trabajo de análisis de costos a ver si mostrando los números… Queremos llevar a nivel político la problemática.
– Reformulo la pregunta ¿llevarlo a nivel político para pedir qué?
– Decir que a esta economía regional que mueve 500 millones de dólares le van a faltar, haciendo 2 números, 150. Y de la fruticultura viven 80 mil trabajadores y otras actividades. Estos 150 millones tienen que venir de algún lado, quizá el fiscal, salvo que las empresas tengan capacidad de endeudarse en un monto directamente proporcional.
– ¿Prevé un ciclo de ajuste empresario, con empresas que quedarán afuera?
– Me parece que se necesita una decisión política y alguna apoyatura inteligente, que sea concebida por todos los sectores. Esto no es una cuestión de CAFI o de la Federación de Productores, esto es “la producción”, los tres sindicatos que actúan junto con la producción, y los niveles políticos de las provincias y nación. Si no nos unió el amor, nos unirá el espanto.