Producción
 

Creación de la Mesa Nacional Frutícola de Peras y Manzanas.

13/06/2010 

Pelea de fondos

La resolución que crea la multitudinaria Mesa Frutícola puso punto final al PFI y asegura para la Secretaría de Desarrollo Rural del Ministerio de Agricultura la continuidad del manejo clientelar de los fondos nacionales.
por Claudio Scaletta
Así como las plantas entran en período de dormancia, en los meses de junio y julio el circuito frutícola entra en período de calma, excepción hecha, claro, de los departamentos comerciales, que siguen vendiendo por el mundo todo el año. En estos meses la cosecha quedó atrás, prácticamente no hay tareas culturales y los conflictos básicos todavía no llegaron. Estos conflictos son dos, el tradicional entre el capital y el trabajo, es decir; el que disputan las empacadoras-comercializadoras y los productores primarios con los gremios del sector, conflicto que cuando resulta bien gestionado se resuelve casi sobre la cosecha, y el conflicto entre chacareros y empacadores por el precio primario de la fruta, pelea que llega a su clímax sobre fin de año, cuando se conocen las liquidaciones de la campaña anterior. Menos frecuente, en cambio, es que como hoy sucede uno de los sujetos de conflicto sea el sector público.
En la fruticultura norpatagónica, los estados nacional y provinciales no se comportaron nunca como gestores del desarrollo sectorial, una tarea que entre marchas y contramarchas siempre quedó en manos del mercado. Normalmente los estados tuvieron un rol subsidiario y se limitaron a la mitigación de conflictos y a la gestión de subsidios; al reparto de dineros públicos entre propietarios bajo la forma de distintas ayudas: plantas, reconversión, fondos para seguros y granizos, créditos blandos y emergencias varias. Dicho de otra forma; los estados se restringieron al simpático rol de poner dinero. Normalmente el Estado Nacional pone y los provinciales, Neuquén y Río Negro, disponen. Como las reglas para el reparto nunca fueron del todo claras, en 2005 se realizo un intentó por sistematizar el uso de estos fondos nacionales y se trabajó durante 3 años en un Plan Frutícola Integral, el extinto PFI. Presentado por Cristina de Kirchner en Villa Regina en 2008, el PFI fue un esbozo para transformar los subsidios en recursos para el desarrollo. Pasado el entretenimiento de la construcción del Plan, la prescindencia o falta de visión de los actores regionales, junto a la férrea voluntad de funcionarios nacionales para disponer de manera directa de los recursos, dieron lugar en 2009 a la continuidad de los mecanismos clientelares.
La semana pasada, la publicación en el Boletín Oficial de la resolución que crea la “Mesa Nacional Frutícola de Peras y Manzanas” (189/2010; ver PDF adjunto) puso en blanco sobre negro la nueva estrategia del gobierno nacional, más concretamente de la Secretaria de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar del Ministerio de Agricultura, secretaría comandada por la virtual ministra Carla Campos Bilbao. Dejando a un lado los considerandos de la resolución, puro relleno voluntarista, lo concreto fue la definición de quienes serán los integrantes de la mesa. A saber: La Federación de Productores de Frutas de Río Negro y Neuquén; pero también todas y cada una de las cámaras que la conforman, las cámaras de las empresas del sector, Cafi y Cinex; pero no cada una de las empresas que las integran, representantes de las provincias productoras; no sólo Neuquén y Río Negro, también Mendoza, todos los gremios del sector, no sólo los directamente involucrados, rurales, frigoríficos y empacadores, sino también camioneros y trabajadores del puerto de SAE, como si fuese el único puerto de salida, y todos los intendentes de los municipios que tengan fruticultura. Adicionalmente, Agricultura se reservó el derecho de convocar a otra multitud de actores, desde Comercio Interior al Banco Nación o funcionarios del Ministerio de Economía.
Lo que parece un alarde de ejercicio de democracia directa, que más que a una “mesa” se asemeja a una asamblea, es en realidad un instrumento creado ad hoc para que la Secretaría de Desarrollo Rural maneje a discreción los fondos sectoriales, los que serán distribuidos a través de los intendentes. A las cámaras empresarias el tema les importa poco, pues quieren al Estado lejos de sus negocios. Para los intendentes es una posibilidad de manejar fondos adicionales, por lo que se muestran contentos. Para la Federación de Productores, en cambio, se trata de un instrumento destinado a “ningunearlos”, de ahí la inclusión de los 19 presidentes de cámara que la integran. El punto se comprende si se suma que Federación, su dirigencia orgánica, es la única que todavía defiende al extinto PFI.
La próxima reunión de la Mesa formalmente creada la semana pasada, pero que funciona de hecho desde diciembre pasado, será el próximo 7 de julio. Será el momento de contar el número de presidentes de cámara presentes. Recién entonces se sabrá si la dirigencia orgánica de Federación tiene representatividad o no. Por ahora se sabe que hay unos cuántos dirigentes con pasaje a Buenos Aires pago. Algunas cámaras con dirigentes con necesidades insatisfechas o las de regiones donde la fruticultura es marginal, están aseguradas.
 
 
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