Por la sutileza, por la precisión, por el uso intensivo de los sentidos, por la dimensión de suelo manejable, el cultivo de aromáticas es en la Norpatagonia cosa de mujeres. Así lo cuenta la ingeniera agrónoma Laura Berzins, asesora de la Asociación de Aromáticas del Alto Valle. Se trata de una actividad nueva para la región, en términos de producción comercialización. Si bien en la década del ‘20 hubo dos experiencias importantes en Río Negro; hasta hace unos 5 años no existieron iniciativas comerciales, ni capacitaciones en estos cultivos. Actualmente hay 16 pequeños productores desde Cordero a Allen que cultivan aromáticas con éxito. El 80% son mujeres.
“Me gustaron siempre las producciones alternativas, no tradicionales. El campo, en general, es una actividad bastante machista. A las mujeres agrónomas nos cuesta más entrar en las actividades tradicionales. Yo comencé con horticultura, apicultura y después con aromáticas. El camino se está construyendo. Cuando comencé había muy pocos técnicos trabajando, había mucho para hacer. En la zona no había investigación ni experimentación y decidí capacitarme”, comenta Berzins quien hace 17 años que vive en el Valle con su familia.
Nuevos productores, pequeñas superficies
En el Alto Valle la primera capacitación la hizo el CREAR en el año 2003. Duró tres meses y como resultado surgió un grupo de personas que querían dedicarse a la producción de orégano, ninguna provenía del ámbito agropecuario, eran nuevos productores que tenían pequeñas superficies y buscaban alternativas para dimensiones pequeñas, desde un cuarto de hectárea hasta 5 hectáreas. Las aromáticas permiten eso, tener un cultivo sustentable en pequeñas superficies.
Berzins hizo la capacitación y quedó a cargo del asesoramiento del grupo inicial. La provincia les dio un crédito para comprar las primeras plantas; luego se sumó el INTA, que colabora con a través de un grupo de Cambio Rural. Paralelamente se empezó a investigar en la zona, sobre todo para hacer cultivos extensivos. La experimentación se realizó en unos 5 años y paralelamente se formó una Asociación de Aromáticas del Alto Valle.
Hoy, los productores junto a su agrónoma, producen, procesan y difunden sus aromáticas. El asesoramiento técnico implica que la agrónoma acompaña al grupo desde su decisión de producir hasta la comercialización.
En 5 hectáreas
Optar por este tipo de producción implica que el interesado pasó por una capacitación donde adquirió conocimientos básicos de aromáticas: ¿Cómo se produce? ¿Qué se requiere? sus ciclos, su eventual renta. A veces se trata de productores que tienen una superficie muy pequeña, 3 hectáreas o menos, superficies que no son rentables en fruticultura pero sí pueden serlo para apicultura, cunicultura, horticultura o aromáticas.
Algunos de los productores que hacen aromáticas, también diversifican con conejos, con apicultura; otros la tienen como segunda actividad, dentro o fuera de la chacra.
“Para que una familia pueda vivir de este tipo de producción tenemos que hablar de unas 5 hectáreas – afirma la agrónoma– La idea es poner como base el orégano, que es el de más fácil comercialización y después incorporar otras variedades. Se está trabajando también muy bien con laurel. En esta región, en términos de aromáticas, se hace básicamente producción de hoja. Se comenzó con orégano, porque es dentro de las aromáticas de hoja, la más usada en la cocina argentina y por lo tanto, de fácil comercialización. Las otras aromáticas de hojas no son tan conocidas en sus usos culinarios, por ejemplo la salvia, el estragón francés, la melisa, el romero, pero su uso van en aumento.”
Las aromáticas tienen, básicamente, dos usos: culinario y medicinal. Hay plantas que tienen aplicaciones medicinales, explica la asesora, pero para trabajar en este tipo de producción tienen que haber asesoramiento médico, se trata de una capacitación específica. “Las aromáticas de hoja tienen la propiedad de ser digestivas y de ser muy buenas en tratamientos de dolencias respiratorias, por ejemplo en resfríos se usa el té de orégano con miel. El uso medicinal requiere de cierto saber, porque hay plantas que consumidas en altas dosis son peligrosas. Todas las aromáticas son medicinales, pero no todas las medicinales son aromáticas. Nosotros trabajamos sólo aromáticas de uso culinario y ahora vamos a empezar con aceites”.
Paso a paso en el cultivo de orégano
El clima de la Norpatagonia es bueno para plantas de hoja y lavandines, un híbrido de la lavanda, que tienen muy buena producción y se desarrolla muy bien aquí. El orégano tiene varios cortes anuales. “En un cuarto de hectárea ya se necesita una máquina para cortar y una despalilladora. Se corta la varita y se seca a la sombra. Después es necesario limpiar la planta. Se pasa por una zaranda la hoja y queda el producto final.
Los productores primero zarandeaban a mano, luego pusieron un motorcito a la zaranda. Poco a poco el grupo fue incorporando maquinaria. Hubo que fabricar máquinas para el procesamiento. Los productores hicieron sus propias máquinas porque las que había en el mercado eran muy grandes, de tipo industrial.
Cuando comenzaron a vender, lo hacía cada uno por su lado, vendían bolsitas a amigos, en el barrio; pero cuando tuvieron volumen decidieron vender juntos. “Para dar este paso hubo que trabajar muy fuerte sobre la producción porque para comercializar un producto, con una marca, la producción tienen que ser muy uniforme. Trabajamos sobre protocolos, usos de agroquímicos, sobre todo herbicidas; se definió el momento de cosecha para que el producto quede todo verde y no en distintos tonos”.
Los mismos productores eligieron a los comercializadores con porcentaje sobre las ventas. Hoy todos los productos se venden en la región. Este año empezaron a vender fraccionado. “Cuando empezamos, vendíamos en bolsas de kilo o de 10 kilos, pero buscando una mayor rentabilidad decidimos fraccionar y empezamos a cultivar otras aromáticas. Hace poco empezamos a trabajar con distribuidores porque llegamos a la conclusión que no se puede producir, procesar, envasar, vender, andar por toda la provincia. Así que nos concentramos en trabajar el producto e incorporar algunos vendedores extrazona. Trabajamos mucho con el sector turístico cordillerano. Desarrollamos mezclas de productos para condimentar carnes, pescados, cerdos. Como el secado del producto se hace a la sombra, queda un producto de muy buena calidad a nivel del color, no se decolora con el sol; usamos la hoja entera, y mantiene los aceites esenciales, así que el producto del Alto Valle es de muy buena calidad, muy apreciado por el sector gastronómico”, reseña Berzins.
Venden todo lo que producen
Los productores venden todo lo que producen todos los años y todavía hay mercado para explotar. Ahora que fraccionan los productos subió la demanda. Venden en bolsitas con una etiqueta especial que ellos desarrollaron y una marca propia de la cooperativa: “Hierbas del Alto Valle”. Además del apoyo del CREAR y el INTA, recibieron asistencia de la Municipalidad de Cipolletti y la municipalidad de Fernández Oro, con la que firmaron un convenio de comodato por 10 años para que el galpón de procesado fuera usado por la Asociación. Se trataba de un galpón en desuso que hoy está en pleno funcionamiento. Los productores pintaron, pusieron cerámicos en las paredes, hicieron el baño. Una arquitecta que es del grupo hizo todo el diseño del galpón. Fue reciclado y puesto en condiciones por los productores.
A Fernández Oro llega la producción ya procesada, se procesa todo en la chacra. En el galpón se junta el producto, se hacen las mezclas y se envasan. En este momento están esperando la habilitación nacional del galpón, tienen la habilitación local, pero esperan la nacional para poder comercializar en toda la república.
Por un proyecto del Ministerio de Trabajo de Nación, pudieron conseguir una máquina envasadora y compraron la fraccionadora. Y con ayuda del Ministerio de Desarrollo Social trabajan un proyecto para aumentar las superficies en producción. Ahora gestionan con el mismo ministerio la compra de máquinas de tipo industrial.
La Asociación también comercializa plantines. Cuando empezaron no había nadie en la zona que los hiciese.
Casi ecológicos
En general, Río Negro y Neuquén, no tienen limitantes climáticos para este tipo de cultivos y trabajan con una modalidad que se llama de “control integrado de plagas”, con el propósito de no usar prácticamente productos agroquímicos. “La zona tradicional de producción de aromáticas de hoja de Argentina está en Mendoza, San Juan, San Luis, Córdoba; hay centros de acopio de hierbas para que la gente que cultiva en forma natural, venda. Acá es distinto, no estamos en una zona tradicional de cultivo, pero se están desarrollando, se está buscando nichos. No es ni la tendencia ni el objetivo cultivar a granel, se tiende a fraccionar y a hacer de forma artesanal, porque el mercado son los productos gourmet, la venta de hierbas frescas para restaurantes y bares. En este sentido nos ayudó mucho el crecimiento de canales de cocina, que nos han enseñado a sofisticar algunos sabores, a usar las aromáticas”, completo la agrónoma.