En la tierra donde a los productores les cuesta trabajar codo a codo, los integrantes de la Cooperativa Los Pioneros creen que la única chance de superviviencia para los pequeños y medianos productores es asociarse como hicieron sus abuelos cuando nacía el Valle.
El sueño comenzó en 2007 en General Roca, Río Negro. La primera cosecha, al año siguiente, permitió a la cooperativa exportar 130 mil bultos, el 85% de su producción, es decir 2.340 toneladas con destino mayoritario a Europa y Rusia. El 60% correspondió a peras y el 40% a manzanas.
En 2009 las exportaciones fueron de 200.000 bultos; 3.600 toneladas, con idénticos porcentajes de peras y manzanas para ese similar 85% de fruta colocada en los mercados externos a través de Productores Argentinos Integrados (PAI) y el importador italiano Battaglio. Con una novedad: a través de Interrupción Fair Trade ingresaron a los Estados Unidos de la mano del concepto de Comercio Justo, que garantiza el precio recibido por el productor primario.
Ahora la cooperativa tiene 12 socios y 8 adherentes (en las asambleas tienen voz, pero no voto) que en total suman unas 120 hectáreas. Seis de las chacras obtuvieron la certificación GlobalGap. Los asociados lograron tener su pequeño empaque propio en Allen, lo que les permite abaratar costos: antes debían procesar la fruta en siete galpones diferentes.
Temporada 2010: No gastar a cuenta
La cooperativa es presidida por Nicolás Palmieri. Es contador y trabajó en multinacionales como Dole y Salentein Fruit. Para la presente campaña Palmieri estima que producirán 3.500 toneladas y que mantendrá la proporción entre peras y manzanas y de exportaciones que en la temporada anterior. Esta temporada, explica, “tendrá valores superiores a los de 2009, pero no llegaran a los de 2008. Creo que será un año interesante, aunque hay que ser muy cautos en la toma de decisiones. Como decimos, no gastar a cuenta. Además, no hay que ignorar que la inflación va más rápido que la devaluación y esto está provocando problemas económicos y financieros al sector frutícola. Cada temporada es única y por eso hay que adecuar a sus características lo que habías planeado. Por ejemplo, ¿quién hubiera dicho que se iban a cosechar peras Williams hasta el 15 de febrero, cuando por lo general no va más allá del 5 de ese mes. Y así ocurrió con todas las variedades. La cosecha se desarrolló con normalidad, sobre todo en Williams y Royal Gala. El principal problema fue el tamaño: estuvieron centralizados entre el calibre 100 y el 120 en Williams y en Royal Gala hasta el 135. El resto de las variedades, que tienen tendencia a calibres mayores, estuvieron más focalizados en los tamaños centrales”
Menos descarte
“En lo que respecta a manzanas será un año atípico –continúa Palmieri– ya que las condiciones climáticas favorecieron que adquirieran un porcentaje de color mayor al normal. El año pasado, justamente, el principal problema que tuvimos fue la falta de color y se guardó mucha manzana. Considero que el mercado no percibirá la merma: si bien hay un stock menor, el nivel de descarte será inferior al del año pasado. Por eso creo que la oferta no va a variar en relación a 2009. Un detalle: hay mucha fruta que se deberá trabajar en los próximos dos meses por el grado de madurez”.
El grupo y los resultados
“Nosotros como grupo vimos reducida la producción en un 60% al comienzo de la temporada. El motivo fundamental, creo, fue el bajo resultado obtenido en 2009. Entiendo la situación de cada productor o asociado, pero hay que pensar que es un proyecto a largo plazo. Y si uno promedia las dos temporadas que ya pasamos, los resultados no son tan malos. Hay que tener en cuenta que este proyecto se inició sin nada, sólo con ganas y voluntad de hacer algo diferente. Después de dos años logramos armar un pequeño empaque. Esto no es algo menor para nosotros: antes teníamos que procesar la fruta en siete empaques diferentes y ahora redujimos costos al trabajar nuestra fruta en un solo lugar. Hay mucho por hacer y mejorar todavía. Por ejemplo, poder contar con una financiación para la época de cosecha y para armar un frigorífico. A pesar de comenzar la temporada con una disminución importante, logramos incorporar socios nuevos y reducir así la merma inicial. En cuanto a las estrategias de venta, seguimos firmes con la empresa PAI y Battaglio. Consideramos que son dos firmas importantes, con una forma de ver el negocio frutícola muy parecida a la que intentamos aplicar en nuestra cooperativa a partir de las premisas de honestidad y transparencia. También seguimos vinculados con la firma Interrupción, con la cual llegamos a Estados Unidos con la certificación de Comercio Justo (Fair Trade). Y estamos muy cerca de poder finalizar los trámites en la Aduana para poder quedar inscriptos como exportadores /importadores. Esto nos va a dar la posibilidad de realizar algunos negocios en forma directa y así poder empezar a escribir nuestra propia historia. Estamos convencidos de que para hacerlo tenemos que seguir juntos: el cooperativismo es la única salida para que los pequeños y medianos productores no se caigan del mapa”.
Compromiso
“¿Por qué los productores son renuentes a nuclearse en cooperativas? Por lo que vi, por lo que escuché, el principal problema es la falta de participación y compromiso. Es decir, en las buenas somos todos cooperativistas y en las malas son problemas de gestión o administración. En nuestro caso, en el 2008 todo era una fiesta. Y en el 2009, todas las culpas eran de la administración. Nosotros hicimos una empresa sin nada, trabajando con siete empaques y sin tener ni siquiera una oficina. Cuando no contás con infraestructura uno llega a hacer lo que puede y no lo que quiere. Por eso hay que entender que este es un proyecto a largo plazo”, concluye Palmieri.