Producción
 

Panorama del mercado ruso a abril de 2010

03/04/2010 

Rusia se pone áspera

La estrategia de “embarcar todo” hacia el mercado ruso deprimió precios, pero todavía falta lo peor: se prevén duras negociaciones con los importadores, con descuentos y demoras en los pagos.
por Roberto Voet
Los operadores frutícolas que visitaron la Norpatagonia hacia noviembre y diciembre del 2009, pudieron observar uno de los comienzos de campaña más difíciles de los últimos años. Fue casi una misión imposible dejar la región con un programa serio de peras para exportación. El panorama mostraba mucha menos fruta, poco tamaño, un mercado interno irreconocible por su buena performance de precios y la expectativa de que Brasil pagaría valores records.
 
Estrategias
El lugar que les quedaba a los compradores de mercados de ultramar como Europa, Estados Unidos y Rusia, era el de esperar definiciones o bien proponerlas.
Los operadores estadounidenses y europeos optaron fundamentalmente por la primera opción. El resultado fue una disminución de las cantidades cargadas.
Los operadores rusos plantearon lo contrario, es decir; proponer definiciones y alternativas. Concretamente, aumentando sustancialmente los precios de compra FOB y bajando radicalmente las exigencias en los calibres de la fruta.
 
Primeros resultados
Ahora que pasaron ya casi tres meses de la liberación del sello de la Williams, pueden analizarse los primeros resultados.
Por un lado, Europa y Estados Unidos recibieron aproximadamente un 30 por ciento menos de peras, con una calidad limite, pero aceptable y con valores en euros superiores que los conseguidos el año pasado.
 
Rusia
De los mercados “tradicionales”, Rusia fue el único que incrementó las cantidades recibidas con respeto a la temporada anterior. Pero tuvo costos. Ante la falta drástica de peras aptas para exportación, se empacó para este mercado fruta de primera, segunda, tercera, y en algunos casos, frutas de una categoría que todavía no figura en la bibliografía técnica.
El primer motivo que explica esta realidad es que los operadores rusos tenían tres barcos en rada desde semanas antes y necesitaban llenarlos. Sin embargo, los tres primeros barcos no son los que saturan el mercado. Es decir, la política de salvar la carga muerta de las primeras naves se aplicó para el resto de la temporada, lo cual parece haber sido un grueso error.
No debería sorprender que hoy los importadores rusos no estén demandando nada de Packhams, lo cual es atípico en comparación con las campañas anteriores.
En este momento, la pera se vende en Rusia a un promedio de 750 rublos para los mejores calibres y calidades, pero a 650 e inclusive a 600 rublos para la pera conflictiva en calibre y calidad. Pero lo peor esta por venir. Estos valores son los que se consiguen cuando la fruta se vende, lo que no siempre ocurre. En estos momentos hay importadores que están pidiendo a sus clientes tomar la fruta con precio abierto para mover stocks. Esto traerá aparejado problemas en precios de venta, rentabilidad y demoras de cobranzas. Es un resultado lógico si se tiene en cuenta que entre el 40 y el 60 por ciento de lo que se embarco estaba entre calibres 110 y 150, cuando normalmente el mercado Ruso acepta un 10 por ciento máximo de 110.
Si se comparan los valores de compra a la carga y los resultados después de la venta final, la situación actual permite saber que, lamentablemente, existen diferencias de entre 3 y hasta 6 dólares por caja de 18 kilos. Si bien poca gente habla del tema, se aproximan meses de duras discusiones con importantes descuentos. Pueden preverse ásperas conversaciones entre los exportadores argentinos y los importadores rusos, a lo que seguirán los debates internos en cada empresa por las políticas adoptadas.
La realidad es que la cuenta será salada. Falta saber quien o entre quienes la pagaran y dónde se producirá el mayor ajuste. Los antecedentes regionales permiten preverlo.
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