A mediados del año pasado las señales de los funcionarios nacionales eran claras; en 2009 no se destinarían dineros de Nación para la compra de plantas, un destino normal en años anteriores.
La negativa se fundó en privilegiar otros usos; como el programa antigranizo. Pero a pesar de la decisión oficial, algunos mensajes políticos resultaron contradictorios y un conocido vivero de la zona de Cipolletti envió camiones con 150.000 frutales a Cervantes, donde fueron recibidos por productores de todo tipo. Aunque se siguió un sistema de distribución hasta entonces tradicional, la diferencia fue el aumento en la media de discrecionalidad. Esta vez no hubo inscripción previa en las cámaras y las plantas fueron obtenidas por quienes tuvieron “el dato” del reparto.
La situación se volvió tensa cuando llegó el momento del cobro. Hoy, a pesar del constante pedido de algunos chacareros para que el Estado asuma el pasivo, el vivero sigue intentando cobrar sin nada firmado ni nadie dispuesto a hacerse cargo.