Producción
 

Producciones alternativas

15/03/2010 

Especial Horticultura en el Alto Valle

El Alto Valle produce entre el 18 y el 20 por ciento de las hortalizas que consume y destina entre 7.000 y 8.000 hectáreas a la actividad, en la que crece la presencia de inmigrantes bolivianos. Mientras la fruticultura se encamina hacia las buenas prácticas por la presión compradora externa, en la horticultura el mercado interno aún privilegia el precio por sobre la calidad.
por Javier Avena
Radiografía hortícola 2010
 
* El Alto Valle produce entre el 18 y el 20 por ciento de las hortalizas que consume, a las que destina entre 7.000 y 8.000 hectáreas.
 
* Se produce una veintena, entre las que se destacan papa, zapallo, cebolla, tomate, zanahoria, tomate, pimiento, lechuga, acelga y espinaca.
 
* Las condiciones agroclimáticas son buenas, con una limitación de peso entre abril y agosto: las heladas. Hay que tener en cuenta que temperaturas menores a 10 grados aletargan el crecimiento. Aunque existen alternativas como invernaderos o los túneles, su desarrollo es aún incipiente en la zona
 
* Esa característica climática, la falta de una tradición regional en la cultura de producción hortícola para el mercado, los turnos de riego organizados para la fruticultura (que exige menor frecuencia) y el ingreso a la región de hortalizas más económicas provenientes de Mendoza y del norte del país con mano de obra familiar que abarata los costos explican por qué la zona no puede autoabastecerse.
 
* Mientras la fruticultura se encamina hacia mayores controles presionada por los compradores externos, en la horticultura el mercado interno aún privilegia el precio por sobre la calidad. Es imprescindible reforzar la capacitación de los productores y el control sobre los plaguicidas.
 
* Se cree que la creciente presencia de inmigrantes bolivianos en una actividad en la que los argentinos participan cada vez menos, podría hacer más competitivo al Valle ya que el trabajo familiar baja los costos. Sin embargo, para el presidente de la Asociación de Productores Hortícolas de General Roca, el boliviano Heriberto Llanos, las nuevas generaciones ya no quieren ir tanto a la chacra. De confirmarse esta tendencia, se repetiría el ciclo de los productores que provenían de una cultura de trabajo europea.
 
* De acuerdo con la doctora Norma Iglesias, especialista del INTA en la materia, el desembarco de los bolivianos puede considerarse como la última de las tres grandes oleadas de la horticultura en el Alto Valle. La primera fue en los años ’40 y ’50, con el tomate a la cabeza: había por entonces 44 establecimientos dedicados a su producción. En los años '70 sólo quedaban 17. En esa década y la siguiente la estrella fue la cebolla al frente de una reconversión con cultivos interfilares que en muchos casos resultó más bien una preparación del suelo para manzanas y peras con rédito económico como parte del trayecto.
 
* Con todo, la actividad da síntomas de vitalidad, como los productores que empiezan a trabajar en riego por goteo y con cubiertas de plástico que disminuyen la incidencia de las malezas y favorecen la distribución de la humedad en el suelo. También hay experiencias de cobertura con media sombra para combatir el asoleado, sobre todo en Neuquén.
 
* La mayor parte de los productores están del lado rionegrino del Alto Valle, pero Neuquén concentra la demanda. 
 
* Otra novedad es que aparecen agrupaciones de productores en las dos provincias, aunque en Neuquén se organizan mejor en torno al Mercado Concentrador de Centenario. Un ejemplo de ello es la asistencia técnica a un grupo integrado al mercado que produce 4.200.000 kilos en 208 hectáreas. En otro plano, a través del Centro Pyme, también hay asistencia a otro grupo dedicado a la exportación y los supermercados con ajo, zapallo y cebolla en 88 hectáreas de Vista Alegre, Chañar, Centenario, Plottier y Senillosa, Picún Leufú y Añelo con la intención es diversificar el perfil productivo provincial.  “Hay que fortalecer esas organizaciones y el trabajo en redes. Elevar la calidad de la producción y educar al consumidor para que se fije qué consume”, opina la doctora Iglesias.
 
* ¿Tiene sentido incorporar más hectáreas a la horticultura o conviene dejarlas a la fruticultura? “Respuesta compleja, depende del ángulo de análisis. Socialmente tiene mucho sentido. Económicamente también siempre pensando en un modelo de pequeños productores. Existen hortalizas exportables y también eso puede ser tomado por inversores. Estructuralmente puede ser una alternativa para pequeñas chacras, pero el perfil de productor hortícola no es el del productor frutícola. No creo que sea posible la 'reconversión' de productores. Estamos hablando de otro tipo de productores que toman esas superficies liberadas por alguna razón en el sistema frutícola”, describe Iglesias.
 
 
Heriberto Llanos, presidente de la Asociación de Horticultores de General Roca
 
Patricia Ohaco, coordinadora de la Unidad Técnica de Servicio y Asistencia Técnica a la Industria.
 
Deficiencias en los controles sanitarios hortícolas
 
Diagnóstico neuquino
 
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El autoabastecimiento es una utopía

Una interesante y completa radiografía de la situación en la provincia elaboraron Carlos Ceppi Zapata (Centro PyME Neuquén) y Roberto Clementi (Subsecretaría de Desarrollo Económico). Luego de remarcar la importancia del sector y la necesidad de articular políticas provinciales, señalan que las limitaciones del desarrollo hortícola zonal hacen pensar que el autoabastecimiento se convierte en una utopía. “Por un lado –señalan– los estratos de productores que podrían acercarse a niveles de producciones con cantidad, calidad y continuidad carecen de incentivo y reacción. Por otro, en el caso de que las condiciones generales fuesen propicias, bajo ningún punto de vista es conveniente llegar a plantear y programar seriamente un estado de autoabastecimiento puesto que nos encontramos bajo la influencia de un sistema económico globalizado, compitiendo con provincias vecinas históricamente productoras y recirculadoras de hortalizas (Mendoza y Norte Argentino) y países limítrofes (Chile) con costos internos de producción diferenciales y con estructuras comerciales aceitadas que les permiten actuar en forma directa sobre la regulación de los valores de venta y /o desplazar nuestros productos en el cada vez más importante y competitivo mercado interno nacional. Es así que deberemos construir una nueva relación de equilibrio entre lo producido regionalmente y la demanda total regional".

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