A poco menos de 3 meses del comienzo de la campaña 2010, la actividad exportadora de limones frescos presenta matices totalmente opuestos a la temporada pasada, a la vez que muchos puntos similares a la de hace dos años.
Demanda global 2009
Durante la estación del 2009, Argentina se enfrentó a un mercado internacional signado por la crisis económica y que toco de lleno a los mercados importantes para el limón, como Rusia, Ucraniano y España. Además, las economías con demanda más fuertes, no demostraban demasiado interés por este agrio de ultramar debido a la gran disponibilidad de la variedad Verna española, la que cubría sobradamente la demanda europea. Esta sobreoferta española no sólo dejó precios bajos, sino que además, no permitió la salida de cantidades adicionales, incluso a precios ridículos, situación que responde a la alta inelasticidad que caracteriza a la demanda de limones.
Estrategia comercial
Si bien la campaña 2009 terminó con un gusto dulce para todos los participantes del negocio, el mismo se debió en gran parte al ordenamiento de la oferta, ya que promediando julio, en la segunda parte de la temporada, la exportaciones argentinas en freso ya mostraban una caída del un 40 por ciento.
En contrapartida se destacó la muy buena performance que tuvo la actividad industrial, y sobre todo la alta demanda de derivados (jugos concentrados, aceites, y cascara deshidratada), lo que permitió absorber los excedentes que no iban al sector fresco.
Debe valorarse y reconocerse la capacidad que tuvo el sector privado de autorregularse y lograr precios estables e incluso, hacia el final de la temporada, muy buenos.
De todas maneras, es necesario seguir trabajando para mantener los buenos precios, pues terminando la temporada y atraídos por los buenos valores, algunos exportadores enviaron fruta que llego con muchísimos problemas y limones con calibres que no tienen demanda en el mercado europeo.
Oferta local y demanda global 2010
La coyuntura actual despierta expectativas muy buenas para las exportaciones en fresco: se anuncia una merma importante en la producción del Verna español, la demanda de productos industriales sigue insatisfecha y los stocks de derivados son casi inexistentes, lo que ocasionara una búsqueda de materia prima para iniciar la campaña industrial apenas se pueda. Esto se verá complicado por un factor antes inexistente: la sequía que abatió la zona productora tucumana durante más de seis meses.
Hoy en Tucumán, las plantaciones que tienen cosecha son aquellas que fueron irrigadas. Aquellas que no poseen un sistema de riego, tienen una carga de fruta por más deprimida. Esto significa que las plantaciones de secano más las fincas que producen limón para industria, no tienen, por lejos, la cosecha habitual para abastecer a las extractoras industriales: el limón “barato” y de calidad industrial no tendrá la misma relevancia en volúmenes y los fabricantes de derivados competirán por el limón destinado a las exportaciones en fresco.
Hoy resulta imposible hacer una estimación seria del volumen de la próxima cosecha. Habrá que esperar todavía unos meses para ver como se recuperan las plantaciones con las lluvias de diciembre y enero.
No obstante la situación actual, el éxito de la próxima campaña no está garantizado. Entre productores y comercializadores hoy se escuchan frases que pertenecían al discurso sobre la temporada 2008, la cual se iniciaba como la mejor de los últimos años, inclusive como la mejor de la historia, pero concluyó como una de las peores en términos de resulados, con cuantiosas pérdidas en el sector del fresco.
Variables clave
* Rusia es (o era) el principal mercado para el limón argentino. Hoy muestra señales de debilidad, tanto en la demanda como en la situación de sus operadores. Un aumento puntual de la demanda por especulación de los operadores, traería distorsiones que afectarían la toma de decisiones en cuanto al mejor destino para las frutas.
* La cosecha turca no adolece de los inconvenientes de la oferta española, por lo que se espera una presencia fuerte de limón turco, sobre todo en países del este europeo y Grecia.
* Los mercados europeos están en crisis de consumo. Las cadenas están con ventas entre un 20 y 30 por ciento menores que en periodos anteriores.
* La inelasticidad de la demanda de limones muestra altos precios ante una oferta reducida, pero también una reacción muy sensible a la baja frente a un pequeño aumento de la oferta.
* Una merma en la cantidad producida puede ayudar a lograr buenos precios, pero los niveles rentables se logran por la organización de la oferta. Si se cuenta con un 30 por ciento menos de producción, pero el 70 por ciento efectivo se exporta sin controlar la variable “tiempo”, es decir; sin racionalizar las entregas y causando saturación en los mercados, el resultado puede ser el contrario al esperado.
* Con la experiencia que se cuenta en Argentina, país formador de precio en los meses de julio, agosto y septiembre, sería muy fácil determinar la cantidad máxima o ideal a exportar por semana para mantener buenos precios. Todo el excedente de producción que resulte, podrá ser tomado por el sector industrial sin inconvenientes, maximizando así utilidades para el producto.
*El Gran Problema que surge en mercados con altas expectativas, es que mientras el mercado esté vacio, el importador pide más fruta de la que puede vender en una situación normal o sin euforia, alentado sin duda por el faltante real en su mercado. El problema es que la fruta llega 30 días después y sus competidores en la importación tuvieron la misma conducta. El resultado final es que en un mercado que parecía no tener frutas suficientes, 45 días después se encuentra con excedentes que afectan los precios.
Riegos y fortalezas
Mientras cada importador mira sólo su mercado, es el exportador quien posee una visión más global de la demanda, ya que tiene un cliente en cada región y a veces trabaja con más de un operador. Por lo tanto, se insiste, es la oferta la encargada de asegurar los buenos precios regulando las cantidades y teniendo en claro que la demanda desmedida de sus importadores, o las buenas expectativas que lo lleven a cargar mayores volúmenes, son exactamente iguales en el resto de los exportadores, lo que explica la posterior caída en los precios.
En definitiva, aun con sequia, merma en la cosecha y alta demanda industrial, el precio para el fresco no está garantizado y dependerá casi exclusivamente de la política de embarques. El hecho de poder influir de esta forma en los mercados ¿no es acaso una gran fortaleza? Resta sólo aprender a manejarla para que no se convierta en una amenaza.