Lo que comenzó en 2007 como una promesa de terminar con el clientelismo tradicional con el que, hasta entonces, se había manejado la relación Estado - Productores Frutícolas y con la buena intención de superar los antagonismos internos del circuito, terminó de la peor manera. Luego de tres años de mucho trabajo y bastantes promesas se regresó al clientelismo de viejo cuño: el reparto cuasi discrecional de los fondos públicos, el abandono de todos los programas de cambio estructural, la transformación de todos los fondos en subsidios y, como si faltase algo, la canalización de los subsidios a muchos de los actores que menos lo necesitan.
Estado bobo
La paradoja es que mientas la Secretaría de Comercio Interior presiona a muchos empresarios para que ajusten las magras liquidaciones entregadas a los productores la pasada temporada, por otra ventanilla el Estado bobo subsidia a esos mismos empresarios y a sus máximos representantes (
ver listado de subsidiados neuquinos). Si algo podía salir mal con el PFI, salió muy mal.
Responsabilidades
Los listados para el reparto son elaborados por el Senasa sobre la base del Renspa, el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios. Estos listados son luego bajados a cada una de las cámaras de productores, las que señalan a los chacareros que no son sólo tales, sino también empacadores y comercializadores. Sin embargo, este proceso es meramente discrecional, sin reglas preestablecidas, lo que explica que en los listados hayan pasado como receptores de subsidios desde dueños de exportadoras y supermercados, hasta el titular de CAFI, entre otros casos insólitos. Dicho claramente; hay una Estado bobo, pero dirigentes de cámara cómplices.
FruticulturaSur.com asistió a todas las reuniones, tanto en Neuquén como en Río Negro, en las que se justificó la transformación de los fondos girados en el marco del PFI en meros subsidios. En todos los casos, los argumentos de los productores fueron la urgencia de la hora, las necesidades apremiantes de fondos para tareas culturales y hasta el extremo absurdo, escuchado en una asamblea de Federación en Villa Regina, de que los subsidios se necesitaban “para comer”.
FruticulturaSur.com también se comunicó con uno de los empresarios que recibieron el subsidio en Neuquén, que se suponía era para los productores en apuros, quien, notablemente molesto y antes de cortar, argumentó: “yo también soy productor”.
Del resultado del reparto de los fondos públicos de 2009 quedan algunas conclusiones amargas: desarmar la estructura clientelar que forma parte indisoluble de la fruticultura regional será una tarea ardua que demandará una fuerte voluntad política y, especialmente, un cambio de mentalidad de los propios productores.