Producción
 

Carlos Podlesch, bodeguero y funcionario

12/01/2010 

Historia de los espumantes de Río Negro

El director de Vitivinicultura de la provincia de Río Negro, relató a FruticulturaSur.com la evolución de la elaboración de espumantes en el Alto Valle, un camino que supone revisitar la historia de la producción regional.
por Susana Yappert
¿Cuándo empezó a elaborar espumantes?
– Mi abuelo y mi padre hicieron vino de mesa. En esa época las poquitas bodegas que había en el Alto Valle vendían los vinos en bordelesas. Se vendían en toda la Patagonia, al sur. Venían compradores puntuales, recorrían y compraban. Crecimos en vino de mesa en un momento en que el consumo de este vino era alto, alrededor de 85 litros anuales per cápita. Luego de las bordeleseas, pasamos a  las damajuanas y luego,  empezamos a embotellar en botellas de litro, con tapa de aluminio, que comercializábamos en esqueletos de alambre de 10 botellas. Con el tiempo pasamos también de las damajuanas de 10 litros a las de 5 y, poco a poco, fuimos concentrando nuestros clientes en el Alto Valle. Algunas bodegas vendían en Bahía Blanca, que era un centro importante, el de más habitantes del sur. Bahía era el último punto donde convergían Mendoza, San Juan y peleábamos nosotros. Después instalaron plantas de fraccionamiento Cavic y Giol, que vendían vino a precio muy barato para competir. Bahía era un agujero de todos los vinos. Eso nos condicionó a concentrarnos en el Valle. Muchos viñedos fueron erradicados o sustituidos por frutales de pepita en este proceso de cambios.
 
– Esto ocurrió entre la década del ’30 a la restauración democrática. Pero es precisamente en  los ´90 cuando se inicia un período de transformación para la vitivinicultura del Alto Valle, cambios a los que se pliega su bodega.
– Sí, los ’90 fueron la década del gran cambio, cuando empezamos con la innovación del espumante. Empezamos con las variedades que teníamos, Loca Blanca, Pedro Giménez, Chardonnay, Pinot Gris; y pusimos algo de uva de mesa. Estos fueron los dos cambios más importantes. Cuando empezamos a vender con una marca, Bubyland, tuve en cuenta la trayectoria de los espumantes de la región. Los primeros fueron los de Piñeiro Sorondo con el Baronet, era un champagne de guarda, con uvas de color, diferente a los que hacemos ahora. Mi papá tenía el apodo de “Buby” y “Land” por el “lugar” en alemán. La traducción sería un champagne joven del lugar. Ahí empezamos a hacer el diseño de la etiqueta.
 
– ¿Qué lo decide a elaborar espumantes?
– Fue por una conversación que tuve con Miguel Nazelli, que trabajó mucho en Arizu, de hecho vino con Arizu a la zona, cuando esta firma tenía una bodega en Huergo. Hablando de eso, de los espumantes que hacía Arizu en tanques y con el método tradicional, decidimos hacer un ensayo.
 
–¿En la zona ya había espumantes?
– Después de Piñeiro Sorondo, en Allen, la cooperativa Reginense hizo espumantes durante algún tiempo, pero dejaron de hacerlos, así que existía un nicho concreto para explotar. Norberto Ghirardelli comenzó con sus varietales exclusivos Pinot Noir y Chardonay. También Rubén Gaete. Rubén era entonces el representante del Instituto de Vitivinicultura por Río Negro e integraba el consejo que formaban las provincias productoras. En ese tiempo se gestó la idea de hacer un programa de estos vinos aprovechando el éxito de los “Vinos de las Zonas Frías”, que ya estaba en la calle.  Con Gaete se hizo un programa especial para espumantes “El Champagne de las Zonas Frías”.
 
– ¿Cómo evolucionó su bodega?
– Me largué con  1000 botellas en primera elaboración. La idea era hacerlo conocer, nos fue bien y crecimos hasta el presente. Hoy estamos en 15 mil botellas Premium. Las posibilidades de venta se multiplicaron, pero crecimos lo que pudimos crecer, con los viñedos e instalaciones que teníamos. La verdad es que empezamos unos cuantos simultáneamente a hacer espumantes pero ahora quedamos sólo 8 bodegas, que somos los que participamos en la campaña que lanzamos hace unos días (ver subnota). Las 8 bodegas que participamos son: Agrestis (Ghirardelli), Canale (Barzi Canale), Bubyland (Podlesch), Patagonia (Muneta); Lión du Val (Tronelli) , Valle Lindo (Buglione) Michelet ( Miguel Nazelli) y Pirri (Pirri, Siracusa, Tormena).
 
– Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura en la zona se produjeron durante la última temporada (2009) 25.558 toneladas de uvas ¿Cuántas corresponden a Río Negro?
– Esa cifra es de la delegación de General Roca, pero es el total de la región, comprende Río Negro, Neuquén y el departamento de 25 de Mayo de La Pampa. Desagregado, Río Negro produjo 8.899 toneladas.
 
– ¿Y qué cifra se destina a elaboración de espumantes?
– No sabría decirlo con exactitud, pero cerca del año 2000 estábamos en alrededor de 100.000 botellas; ahora debemos estar un poco por debajo de esa cifra, 60.000 botellas en la provincia de Río Negro.
 
– ¿Qué variedades se utilizan en la elaboración?
– Las variedades más usadas son las más autóctonas, Malvasía o Loca Blanca; algo de Pedro Giménez, Semillón, algo de Chardonnay, Malbec, Pinot Noir y Trousseau, no  hay muchas variedades aromáticas de tipo Moscatel, Torrontés.
 
– ¿La utilización del Torrontés para espumantes es algo nuevo en la zona?
– Fui de los primeros en advertir este paladar. En general no se usaron mucho las variedades aromáticas como la Traminer, Torrontés, Moscatel,  pero ahora sabemos que es un producto que gusta a la gente. Aun así creo que tenemos que concentrarnos en la elaboración de las variedades que nos enorgullecen, como el Pinot Negro y Chardonnay, los emblemáticos del espumante. La posibilidad de obtener un producto con una muy buena tasa de retorno, implica hacer un producto de excelencia, que pueda ser competitivo en el mundo. El mercado del espumante debería ser fuerte, en el más tradicional, es mi opinión como técnico, no en las variedades dulces, pero el consumidor manda. Yo lo vivo con el Espumante Rojo.
 
– ¿Rojo?
– Sí, el vino base está elaborado con Pinot Gris y Malbec escurrido, con una pequeña maceración que da el tono y continúa la fermentación como un blanco. Hice el espumante rojo como innovación, con 35 gramos de azúcar por litro. Pensando en el público femenino, para ser utilizado con postres, pero terminó tomándolo todo el mundo.
 
– ¿Cómo evoluciona el Pinot Noir en la zona?
– Es una variedad noble para este vino espumante y en la zona no hay muchas hectáreas cultivadas. Está en franco crecimiento, tiene un enorme potencial, pero los aporta de los 24 a 36 meses de elaborado y para ello hay que tener la tecnología adecuada y un seguimiento de su evolución permanente y si no dejarlo sobre las lías. En botellas esto implica un capital inmovilizado del que no todos podemos disponer.
 
– ¿De quiénes aprendieron los rionegrinos en espumantes? Recuerdo el estudio del comportamiento de Chardonnay y Pinot Negro que hizo (Alcides) Llorente, que había calificado de excelente esta zona para este tipo de variedades…
– Sí, los trabajos que realizo por la vitivinicultura regional Alcides merecen un párrafo aparte. En espumantes, lo que veo es un nicho de comercialización que hasta hace 2 años venía en franco crecimiento, no muy grande pero entre un 6, 8, 10 por ciento todos los años. En 2009 bajó un 10, 12 por ciento en todo el país. Pero fue un crecimiento parejito y suave. Apareció el nicho de los vinos gasificados, competidores de los espumantes, pero el año pasado se derrumbaron, cayeron un 30 por ciento. Creo que la región tiene grandes posibilidades. Los establecimientos que quedamos trabajando andamos bien, pero ya tendríamos que encarar algunas transformaciones, poner varietales nuevos, poner viñedos nuevos. Lo estamos haciendo en muy poca escala; tendríamos que contar con una inyección de dinero para dar la transformación en otra escala.
 
– ¿Créditos?
– Sí, porque nuestros productos tienen posibilidades reales de competir; hay variedad y  ninguno de los espumantes que hay a la venta es malo. A nivel nacional también hay una movida de elaboradores, hay una intención de identificar un espumante argentino, con nombre y apellido, fijando pauta de trabajo de acuerdo a las distintas regiones. Claro que hay diferencias entre quienes tienen un perfil netamente comercial y aquellos que están dedicados a hacer un buen producto. Otra vez se enfrentan los que trabajan volumen a precio bajo y el resto que quiere hacer las cosas bien, poco y caro.
 
– ¿Qué características peculiares tienen nuestros espumantes?
– Por las características del clima podemos hacer vinos con una acidez natural, una de las características del espumante, para darle frescura. Característica que la naturaleza nos brinda en nuestra región y que podemos manejarla de acuerdo a la época de cosecha; por tener una buena amplitud térmica, la  maduración de azúcares evoluciona normalmente, conservando una buena acidez total. Las regiones más cálidas tienen ese problema. Se produce una buena maduración de los azúcares, pero la acidez baja notablemente. Después, nuestros viñedos;  son de poca producción, porque son viñedos viejos, nos dan poca cantidad y buena calidad, y los métodos de elaboración: casi todos usamos métodos tradicionales de fermentación en botella, un método que permite elaborar un producto de mayor calidad, porque permite regular mejor la fermentación y tener ventajas en la calidad de la burbuja; que es uno de los detalles en que se mide la calidad del champagne, la persistencia en la copa. Nos faltaría estar más en contacto, en pautas elaborativas, juntarnos un grupo de técnicos y tirar un ABC, es decir; dictar pautas que señalen el camino para hacer un buen espumante propio de nuestra región.
 
– ¿Esto lo están desarrollando o sólo es una idea?
– No, lo estamos haciendo. Lo conversamos para el año pasado, sobre la cosecha 2009. La idea es hacer capacitaciones y juntarnos los técnicos  de estas 8 bodegas para tener pautas de elaboración de excelencia; luego cada bodega hará lo propio para no perder personalidad. Hay que actualizarse, esto es prioritario.
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Comentarios de los lectores

20/07/2010 09:36  |   Eddie O´Durnin Por favor me pueden dar un telefono o mail para contactarme con la gente de Bubyland Gracias
Gentileza archivo R.N. Gentileza archivo R.N.

Campaña

La Dirección de Vitivinicultura de Río Negro, dependiente de la Subsecretaría de Desarrollo Económico provincial, puso en marcha una campaña para promocionar los espumantes locales elaborados bajo el método artesanal champenoise.  “Todo el año” y “Siempre es el momento” son los slogans con los que se intentará mostrar a los espumantes de las zonas frías a un mercado ampliado. (Leer más →)

C.V.

Carlos Podlesch estudió enología en Rodeo del Medio, Mendoza y representa a la tercera generación de viticultores en el Alto Valle de Río Negro. Su abuelo, inmigrante alemán, construyó una bodega en Mainqué hace 83 años. Su padre continuó el emprendimiento, el mismo que hoy comanda Carlos con importantes innovaciones. En su chacra de Mainqué hay viñedos que fueron plantados en 1930, muy cerca de las bardas ubicadas al norte de la ruta, donde se concentró en gran medida la producción vitivinícola de la provincia. En la década de los ‘90 Podlesch sumó a los vinos de mesa, la elaboración de espumantes. (Leer más: La familia Podlesh en la vitivinicultura regional)

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